Please enable JS

Exposiciones

La Unión Europea, Nuestras Ciudades

Ricardo Galán Urrejola

12/02/2016 - 22/03/2016


La Unión Europea, Nuestras Ciudades

Percibir la obra desde la sensación, el sentimiento y la razón.

Escribir como Urréjola pinta.

¿Qué ve el espectador cuando mira una ciudad de Urréjola?

Divisa luz, la siente, descubre desde la sensación, palpa una emoción contradictoria entre la tristeza y la esperanza, advierte un “intermezzo”, algo que se sitúa entre dos mundos, al borde, una frontera, un horizonte, tal vez de un comienzo o tal vez de un final: Amanece, o quizá es el crepúsculo. De cualquier modo, algo acaba y comienza, te coloca en un continuo infinito, en el justo momento de la transición, una transformación suave, delicada, constante, algo parecido a cómo se ve la vida desde la experiencia, sin sobresaltos, pero sabiendo que todo cambia y se cincela para elaborar lo eterno. Es como si estuvieras a punto de dar con el secreto mejor guardado, el más deseado y que sin embargo escapa, se desdibuja siempre con la promesa de revelarse por fin, si aguardas, si resistes lo suficiente.

Sus telas parten de una mancha inicial que cubre el espacio uniformemente; la segunda intervención añade tintes más potentes, se sitúa y nos avanza lo que vendrá, crea la atmosfera en la que, rotunda pero siempre sutil, aparece la composición, planos, líneas, sombras y luces densas, veladuras y aguadas…riqueza cromática en una paleta ya identificada, puntos rojos que brillan, bailan y reclaman nuestra atención.

Desde esa evocación, desde esa mezcla, se percibe el escenario urbano, el cemento, el hormigón, la grava, la naturaleza domesticada, el árbol camaleón que adopta el color circundante, la ciudad que te acoge engulléndote y a la vez definiéndote: Lo urbano es un manto difuso y persistente.

Hay fuerza controlada y se advierte una luz más evidente en algún punto del horizonte; una luminosidad que se disipa o que nace, que te dice: “estoy aquí, existo”, que es una puerta a otra mirada, a otro mundo que se encuentra cerca, muy cerca: dentro de ti.

En una ciudad de Urréjola se capta y se conoce también al pintor, su oficio hecho de tiempo, su pulso firme y seguro, su gesto controlado, su pulcritud, todo ordenado en su taller; todo esto se refleja en su obra, tal vez ya presente en su persona: Una elaboración de mil historias vividas con intensidad, filtradas a través de una decisión estética, como si el pintor supiera que la belleza es una elección hecha después de apurar los años de la vida, una existencia recorrida sin miedos, que ha afrontado las consecuencias, ha reflexionado y ha decidido no ocultar la verdad, porque la verdad es bella; también hay soledad, porque ésta forma parte de la verdad.

Los cuadros de La Unión Europea, Nuestras ciudades, son resultado de la mirada de un hombre de occidente del siglo XXI que acepta y por tanto ama la realidad de su presente, de su escenario vital.

Desde el sur de occidente, en la ciudad primera donde comenzó: Cádiz, hasta la Europa actual, es como si Urréjola fuera una mancha lumínica, ese ojo-destello que enfoca al hombre inmerso en el resultado de su andadura y nos mostrará por fin el tamaño, el sentimiento, la materia psíquica y física, el resultado de una forma de vida.

En sus obras está todo medido, desde la técnica al tamaño, desde la paleta de colores a la duración del impulso de la espátula. Estar ante un cuadro de Urréjola en esta exposición es encontrarse en cada ciudad que se contempla, sentir la grandiosidad del espacio creado durante más de 2000 años de pensamiento y acción del ser humano, sentir que la naturaleza envuelve y participa de esa creación, que es coautora, que no se impone y se funde con ella.

Aludido, te reconoces, te apetece girar la cabeza y poder decirle al autor: “Sí es esto, yo también he estado aquí”. Es real y es sueño, sensación y racionalidad, atmósfera y contundencia, es síntesis bien realizada: Es un “gracias maestro” íntimo, desde la admiración y el reconocimiento.


TERESA RAMOS GROSSO


photo
Manuel Bravo
Crítico de arte.

En estos cuadros se percibe el latido de un visionario que nos muestra la amplitud y complejidad del espacio común de los europeos.